“fui deportista toda la vida, y cuando dejé, aumenté 20 kilos”

julieta b. se miraba al espejo y no lo creía. en sus 32 años de vida, había practicado voley, gimnasia artística y jockey, y el deporte era algo tan fundamental en su vida como escuchar música y ver las comedias de la tevé. pero ahora, después de tres años de dejar todo por aquel maldito problema de rodilla, la balanza marcaba veinte kilos de más. la situación le parecía surrealista.

“mi percepción era angustiante, no podía reponerme ante lo que mis ojos veían. no quería saber nada de pasar frente a un espejo. y cuando peor me ponía, atacaba la heladera y comía cualquier cosa, con voracidad. incluso empecé a saciarme con tortas y galletas dulces, que nunca antes me habían gustado”.

“estallé el día en que entré a una farmacia a comprar champú y me pesé: 20 kilos y siete líneas. con un nudo en la garganta, reconocí: ‘tengo que hacer algo’. nunca había sido una mujer de esas que detienen el tránsito, pero amaba mi cuerpo torneado y firme, ahora inexistente”.

julieta supo que existía un medicamento llamado xenical genérico que evita que el cuerpo absorba hasta un 30 por ciento de los lípidos de las comidas. los datos le llamaron la atención y le preguntó a su médico si se trataba de algo de calidad o de otro producto prometedor de milagros. su doctor, que era muy serio, le confirmó que es “un fármaco de alta confiabilidad basado en una droga llamada orlistat, un poderoso inhibidor de lipasa utilizado en más de 150 países para bajar de peso”. le aclaró, además, que las grasas no quedan dentro del organismo, sino que se eliminan al ir al baño.

“mantenete calma, es tan bueno que hasta se puede suministrar diabéticos y personas con hipertensión y colesterol malo”, aseguró.

julieta empezó una terapia con xenical genérico, que comprendió también la incorporación de una dieta hipocalórica equilibrada y de clases de natación. me miro y me gusto y gusto a los demás. además de sentirse muy bien –el orlistat es una sustancia muy tolerable, que no actúa sobre el sistema nervioso, así que no genera dependencia-, la joven comenzó un descenso de peso lento pero firme. hoy, a poco menos de dos años, julieta sonríe: “nunca pensé que iba a darle las gracias a un medicamento, es muy loco. pero xenical genérico me devolvió la imagen que yo quería ver en el espejo”.

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